La remolacha, conocida popularmente como “la reina de las raíces”, alberga una multitud de beneficios para la salud que la convierten en un alimento imprescindible en nuestra dieta diaria. Además del antiguo dicho “sano como una remolacha”, esta verdura es rica en sodio, potasio, calcio, magnesio, hierro, vitamina C, K y del complejo B. Destaca por su alto contenido en ácido fólico y fibra, así como en betaína, que favorece la función hepática y previene la formación de placa en las arterias.
Algunos estudios sugieren que el consumo de jugo de remolacha puede mejorar la absorción de nutrientes por parte del cuerpo. Una investigación realizada por la Universidad de Newcastle en Londres reveló que la suplementación con nitratos inorgánicos y jugo de remolacha ayudó a reducir la presión arterial, lo que podría ser beneficioso para personas con riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Impacto del Consumo de Remolacha en el Organismo:
- Mejora el sistema cardiovascular.
- Depura la sangre, el hígado, la vesícula biliar, los riñones y los intestinos.
- Reduce la presión arterial.
- Fortalece naturalmente el sistema inmunológico.
- Alivia el estreñimiento.
- Aumenta la resistencia física, especialmente en deportistas.
- Mejora la digestión.
- Embellece la piel, el cabello y las uñas.
- Recomendada en casos de aterosclerosis.
- Ayuda en la recuperación después de la quimioterapia.
- Mejora la visión.
- Beneficia en casos de anemia.
- Recomendada como prevención contra el cáncer.
- Adecuada durante el embarazo.
Para obtener el máximo provecho de esta saludable hortaliza, una opción es prepararla en su versión fermentada: el kvas de remolacha.
Receta del Kvas de Remolacha:
El proceso de fermentación aumenta la biodisponibilidad de la remolacha, proporcionando una gran cantidad de enzimas y bacterias beneficiosas para la salud.
Ingredientes:
- Un frasco de vidrio grande o una jarra de 3 litros.
- Tapa con agujeros o gasa para cubrir.
- 700 gramos de remolacha.
- 2 cucharadas de harina o 2 trozos de pan de centeno o integral.
- 200 gramos de azúcar (blanco o moreno, pero no miel, ya que inhibe la fermentación).
- 100 gramos de pasas.
Instrucciones:
- Lava y pela la remolacha, córtala en trozos o rodajas finas y colócala en la jarra.
- Agrega las pasas, la harina y el azúcar.
- Vierte agua hirviendo pero ya enfriada y mezcla todo bien (algunas personas también añaden agua de chucrut o kombucha para estimular la fermentación).
- Cubre el recipiente con la tapa agujereada o la gasa y déjalo reposar en un lugar cálido durante 6 a 7 días.
- Remueve la mezcla dos veces al día y, si se forma espuma en la superficie, retírala.
- Después de una semana, cuela el líquido a través de una gasa limpia y ¡tu kvas de remolacha estará listo! Puedes desechar los restos.
El sabor del kvas será ligeramente ácido, salado y terroso, pero extremadamente saludable para el cuerpo, con un efecto alcalinizante en la sangre.

Cómo Consumir el Kvas:
Toma 3 o 4 cucharadas soperas de kvas tres veces al día antes de las comidas. Guárdalo en el refrigerador.
Al completar la cantidad, habrás realizado una primera limpieza y regeneración del cuerpo. Luego, haz una pausa de 3 meses antes de repetir el proceso.
Es posible que durante el consumo experimentes leves episodios de diarrea, resultado del proceso de desintoxicación del cuerpo. Esta práctica, comúnmente aplicada por médicos rusos, ha demostrado ser excelente no solo para limpiar el hígado, sino todo el organismo.
Si padeces problemas renales graves, trastornos digestivos agudos o gota, es recomendable consultar a un médico antes de consumir kvas de remolacha, ya que podría agravar estas condiciones. También ten precaución si sufres de presión arterial baja, ya que podría reducirla aún más.
Comparte esta información con tus amigos para que todos puedan beneficiarse de los poderes de la remolacha y su fermentado.
