El jugo de tomate casero es un almacén de vitaminas y nutrientes. Muchas personas renuncian a hacer jugos simplemente porque no tienen un exprimidor o una licuadora a mano. Sin embargo, eso no significa que no puedan disfrutar de esta bebida.
¿Qué necesitas?
3 kg de tomates
1 cucharada de sal
5 clavos de olor
Procedimiento

La cantidad de sal y clavos de olor puede ajustarse según tus preferencias de sabor.
Los tomates se pueden triturar con un molinillo de carne, ya sea manual o eléctrico.
Consejo: Elige tomates más firmes y jugosos de cualquier color; el jugo sabrá bien con tomates amarillos y negros.
Corta los tomates, quita los tallos y tritúralos con un molinillo de carne hasta obtener una consistencia similar a la de puré de papas.
Consejo: Puedes pasar la mezcla por un tamiz para eliminar las semillas y las pieles.
Vierte la mezcla de tomate en una cacerola, colócala en la estufa, lleva a ebullición, retira la espuma, reduce el fuego y deja hervir durante 10 minutos.
Sazona al gusto con sal y especias, cocina durante otros 10 minutos y sigue eliminando la espuma constantemente.

La cocción total debería llevar entre 15 y 20 minutos.
Vierte el jugo cocido en frascos esterilizados, cierra las tapas y dales la vuelta con la tapa hacia abajo. Cuando el jugo se enfríe, guarda los frascos en un lugar fresco.
Este jugo preparado de esta manera no solo se puede beber, sino que también se puede utilizar para hacer salsas o deliciosas sopas.
